Adulto Mayor

Aquí nos dispondremos a hablar de nuestros abuelos, de esos seres especiales para nosotros a quienes la vejez ya los ha alcanzado. La información que dispondremos está dividida por títulos y por preguntas que pueden surgir a medida que avanzamos. Además, habrá algunos datos curiosos que irán apareciendo por aquí y por allá.

Contenido

Adulto mayor…, ¿qué es?

¿Alguna vez te has detenido a pensar en qué es en un adulto mayor? ¿Definición de qué es ser mayor o su concepto? Nunca nos detenemos a analizar esas cuestiones aun sabiendo que para allá vamos… hablemos un poco de esto entonces.

 

Adulto mayor, ¿desde qué edad se es uno?

Según la ONU y los países más desarrollados (adulto mayor 2018), se pasa de ser un adulto a ser un anciano (o abuelito, que suena más agradable) cuando se tiene entre 60 a 65 años -se empieza a considerar adulto mayor en Colombia a quien tiene 55 años o más-. Por supuesto, esta media muchas veces tiene más excepciones que casos que concuerden, pues el adulto mayor en Bogotá muchas veces se le toma de esa manera hasta que cumple alrededor de 70 años, ya que, según estudios, hay una gran cantidad de personas entre los 55 y los 70 años que son mucho más activas, trabajadoras y sanas que los adultos jóvenes de esta generación.

Entonces adulto mayor: tercera edad la cual tiene su preludio de ingreso entre los 55 y los 70 años de edad.

Ya que hablamos del adulto mayor, qué edad comprende y demás, podemos continuar con otro poco de información. Hablemos ahora un poco de sus características sociales.

 

Adulto mayor, ¿derechos?

Los derechos de los adultos mayores (Colombia) son los siguientes:

  1. Una vida digna, plena, independiente, autónoma y saludable.
  2. La no discriminación por razones de edad y a no ser sujeto de imagen peyorativa.
  3. La igualdad de oportunidades.
  4. Recibir atención integral e integrada, cuidado y protección familiar y social, de acuerdo a sus necesidades.
  5. Vivir en familia y envejecer en el hogar y en comunidad.
  6. Una vida sin ningún tipo de violencia.
  7. Acceder a programas de educación y capacitación.
  8. Participar activamente en las esferas social, laboral, económica, cultural y política del país.
  9. Atención preferente en todos los servicios brindados en establecimientos públicos y privados.
  10. Información adecuada y oportuna en todos los trámites que realice.
  11. Realizar labores o tareas acordes a su capacidad física o intelectual.
  12. Brindar su consentimiento previo e informado en todos los aspectos de su vida.
  13. Atención integral en salud y participar del proceso de atención de su salud por parte del personal de salud, a través de una escucha activa, proactiva y empática, que le permita expresar sus necesidades e inquietudes.
  14. Acceder a condiciones apropiadas de reclusión cuando se encuentre privada de su libertad.
  15. Acceso a la justicia.

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Adulto mayor, ¿cuidados?

A partir de aquí, hablaremos de todo lo que comprende a los cuidados del adulto mayor.

Adulto mayor alimentación

El envejecimiento influye en la capacidad de obtener los nutrientes necesarios porque afecta a la dentadura, el aparato digestivo, la producción de saliva… Aquí podrás aprender todo lo que necesario sobre la alimentación en el adulto mayor.

Estos son algunos consejos de cara a que la alimentación durante la tercera edad sea la adecuada y se cubran las necesidades nutricionales de un adulto mayor:

  • Hacer una lista de la compra con los alimentos que se van a comer en la semana.
  • Las comidas deben ser ligeras, sencillas y de fácil preparación.
  • Los alimentos deben tener una presencia agradable a la vista para que inciten a comer.
  • Fraccionar las comidas en cuatro o cinco veces al día, y no prescindir nunca del desayuno.
  • Es aconsejable beber líquidos entre comidas (zumos, batidos…), y suficiente agua para mantenerse hidratado, especialmente en épocas de calor.
  • Los alimentos deben ser fáciles de masticar y deglutir.
  • Es aconsejable no abusar del consumo de café y bebidas excitantes, al igual que de licores y bebidas azucaradas.
  • Aumentar el consumo de alimentos que contengan fibra (legumbres, verduras, hortalizas, etcétera), y alimentos integrales.
  • El ambiente a la hora de comer deberá ser relajado y armonioso. Se puede invitar a alguien a comer de vez en cuando para hacerlo más agradable.
  • No abusar de la sal ni el azúcar. Para evitar que las comidas resulten insípidas, se pueden añadir especias como romero, pimienta, tomillo, orégano… También se pueden emplear edulcorantes artificiales para preparar dulces y postres caseros, porque con la edad se incrementa la intolerancia a la glucosa y hay que restringir el azúcar.
  • Escoger alimentos con un aporte calórico algo menor porque la actividad física es más reducida.
  • Cocinar con aceite de oliva preferentemente y, en vez de freír los alimentos, prepararlos mejor al vapor o al horno. Un exceso de grasas puede elevar los niveles de colesterol y provocar sobrepeso u obesidad.
  • Es importante tomar leche y productos lácteos, como yogures o queso, para cubrir las necesidades de calcio.
  • Hay que mantener en todo lo posible los gustos y hábitos personales para evitar caer en la inapetencia.

 

Adulto mayor actividad física

Como cada individuo vive con condiciones y características diferentes es importante tener en cuenta estos detalles y personalizar todo tipo de ejercicios y actividades físicas. Para que la actividad sea efectiva y tenga los resultados esperados debe de estar bien programada, ajustada a las necesidades de cada persona y ser realizada de una manera sistemática. Es la manera de asegurar la adherencia a la actividad y la consecución de los objetivos deseados. Es a su vez una eficaz herramienta de prevención de riesgos y lesiones innecesarias. Programar bien una planificación del entrenamiento significa organizar correctamente las cargas de trabajo y los descansos. De esa manera, el organismo tiene capacidad de reacción ante el estrés generado con el ejercicio y puede sobreponerse aumentando con ello su nivel de condición física. Para ello existen unas leyes de entrenamiento que aunque han sido aplicadas tradicionalmente en el alto rendimiento, adaptadas al ámbito de la actividad física enfocada a la salud, son la vía inequívoca para la consecución de los máximos resultados dentro de esta tendencia emergente de actividad física y salud. No obstante, para que dichos principios puedan ser aplicados es necesario conocer el estado inicial de condición física y de salud de la persona. Dicho conocimiento se logra a través de la realización de un conjunto de evaluaciones o valoraciones. En función de esta valoración será posible definir unos objetivos concretos a conseguir con la realización de actividad física. Los diferentes objetivos irán variando en función del momento de entrenamiento en que se encuentre la persona a lo largo de una temporada de trabajo.

Valoración de la condición física y del estado de salud

La adaptación específica del ejercicio a la persona favorecerá que esta se sienta confortable con la práctica. Además, la adaptación de la actividad física a la persona, y no viceversa, es en sí mismo un condicionante motivacional y generador de adherencia puesto que la participante puede observar la constante mejora y evolución de su condición física. Para que esto suceda es imprescindible una correcta evaluación. Para hacer una correcta prescripción de ejercicio, este debe estar adecuado y acorde a las especificidades de la persona que lo va llevar a cabo. Para poder conseguir esta especificidad es necesario recoger información acerca de diferentes parámetros que definen la condición física y el estado de salud de el o la practicante. Es decir; por un lado, se hará una valoración de la condición física, y por otro es necesaria la realización de una revisión médica básica para determinar el estado de salud.

Revisión médica básica

Esta revisión médica incluirá una historia clínica, una exploración física completa, un estudio de la composición corporal, una espirometría y una prueba de esfuerzo. Las personas de edad avanzada que quieran formar parte en un programa de actividad física deberán ser sometidas previamente a una revisión médico-deportiva, que como su nombre indica debe ser realizada por un servicio médico especializado. La revisión médica será aquella que determine en primer lugar las posibles contraindicaciones del ejercicio y las limitaciones de cada participante. Como norma general una revisión médica básica suele contener los siguientes apartados:

Historia clínica – deportiva

La historia clínica debe reflejar al máximo la trayectoria médica, así como todas las alteraciones o enfermedades sufridas. Dicho historial también deberá recoger antecedentes deportivos.

Pruebas de esfuerzo

Las pruebas de esfuerzo son utilizadas con dos fines distintos, por un lado, determinar la existencia de alguna alteración anormal o patológica de la respuesta del organismo al esfuerzo y por otro lado, es una forma de medida de la capacidad aeróbica funcional (Vo2max). Esto se determina exponiendo progresivamente a las personas a situaciones maximales de trabajo aeróbico. Con la realización de la prueba de esfuerzo calculamos el valor máximo de consumo de oxigeno del organismo ante un esfuerzo (Vo2 máx.) y la frecuencia cardiaca máxima con la que desarrolla dicho esfuerzo. El American College of Sports Medicine (ACSM), recomienda una prueba de esfuerzo progresiva maximal (realizada con cargas por debajo del máximo que aumentan gradualmente) para hombres sanos mayores de 40 años y para mujeres sanas de más de 50 años de edad. Hay situaciones contraindicadas para la realización de una prueba de esfuerzo (ACSM):

  1. Cambios significativos recientes en los electrocardiogramas en reposo que indican la posibilidad de existencia de infartos de miocardio o de otros eventos cardiacos agudos
  2. Infarto de miocardio reciente y complicado
  3. Angina de pecho inestable
  4. Arritmia ventricular descontrolada
  5. Arritmia atrial no descontrolada que compromete la función cardiaca
  6. Bloqueo a-v de tercer grado
  7. Insuficiencia cardiaca congestiva aguda
  8. Estenosis aórtica grave
  9. Aneurisma disecante sospechado o conocido
  10. Miocarditis o pericarditis activa o cuya existencia se sospecha
  11. Tromboflebitis o trombos intracardiacos
  12. Embolia sistémica o pulmonar reciente
  13. Infección aguda
  14. Trastorno emocional importante (psicosis).

Hay también otras contraindicaciones de tipo relativo para la realización de la prueba de esfuerzo (ACSM):

  1. Tensión arterial diastólica en reposo por encima de 120 mm HG o tensión arterial sistólica en reposo por encima de 200mm Hg.
  2. Enfermedad valvular cardiaca moderada
  3. Anomalías electrolíticas conocidas (hipocalcemia, hipomagnesemia.)
  4. Marcapasos de frecuencia fija (raramente usado)
  5. Ectopia ventricular frecuente o compleja.
  6. Aneurisma ventricular
  7. Miocardopatía, incluyendo miocardiopatia hipertrófica
  8. Enfermedades metabólicas no controladas (diabetes, tirotoxicosis, mixedema…)
  9. Enfermedades infecciosas crónicas (mononucleosis, sida, hepatitis…)
  10. Trastornos neuromusculares, músculo esqueléticos o reumatoides exacerbados por el ejercicio)
  11. Embarazo avanzado o complicado

Valoración funcional o de la condición física

Las capacidades físicas a desarrollar en un programa de ejercicio enfocado a mejorar y mantener el estado de salud serán la capacidad aeróbica, la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad.

Valoración de la capacidad cardiovascular

Para valorar la condición física se tendrá en cuenta en primer lugar la revisión médico-deportiva básica en la que quedará definido el estado de salud de la persona. También en esta revisión médica básica se determinará el nivel máximo de capacidad cardiovascular. Estos valores se consiguen a través de pruebas de esfuerzo que deben ser realizadas por personal médico. Existen también otro tipo de pruebas de valoración de la condición física cardiovascular que no llevan al máximo el estrés generado en el cuerpo con el ejercicio físico y pueden ser utilizadas para valorar el estado de condición física de una manera más universal. Una de las pruebas más conocidas y utilizadas en personas de edad avanzada es la prueba de andar. Esta prueba fue desarrollada por Rockport Walking Institute. (1986). Se trata de una prueba que solamente exige andar rápido, lo cual resulta adecuado para trabajar con poblaciones de edad avanzada de manera más segura. Consiste en andar una milla (1609 m.) tan rápido como se pueda y al final se anota el tiempo empleado para ello. También se ha de registrar la frecuencia cardiaca y esta se correlaciona con el tiempo empleado para terminar la prueba. En función de esa correlación se determina el nivel de fitness de esa persona encuadrándola en diferentes niveles que van desde “bajo” hasta “alto”. Con esta prueba se consigue una valoración del nivel de fitness de la persona. Es interesante que se valore no solo el nivel que adquiere sino también el valor de la sensación subjetiva de esfuerzo que presenta al realizar la actividad. (Borg) Esta prueba puede resultar de gran ayuda para controlar y valorar si los objetivos de trabajo se están cumpliendo dentro de cada etapa o nivel de trabajo. En cualquier caso, lo idóneo sería que su realización fuese constantemente comparada con los resultados de una prueba de esfuerzo realizada por personal médico.

Valoración de la fuerza muscular

Es bastante complicado determinar con exactitud la cantidad de fuerza que se puede realizar en una sola repetición en personas de edad avanzada ya que hay numerosos factores que pueden influir en la misma. Ante situaciones de dolor, lesión articular o diversas patologías la realización de una repetición máxima puede estar completamente contraindicada. En este tipo de situaciones el abordaje es diferente. Se realiza un total de 15 repeticiones entendiendo que el máximo peso con el que sea capaz de ejecutar dichas repeticiones corresponde aproximadamente al 65% de su fuerza máxima. Cuando se realiza una prueba para calcular la fuerza máxima hay que tener en cuenta otros factores como la cantidad de músculos implicados, la correcta alineación articular, el control de la respiración y la velocidad de ejecución. Además, no hay que olvidar que los resultados de la prueba serán específicos de la prueba realizada y por tanto los ejercicios que se propongan realizar en la sesión han de ser los mismos que los realizados en el test de valoración.

Beneficios de la actividad física en el adulto mayor

  1. Las personas que realizan algún tipo de actividad física de manera continua viven más años.
  2. Tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y algún tipo de cáncer.
  3. Disminuye la incidencia de diabetes y en caso de padecerla mejoran su control.
  4. En enfermedades como osteoartritis el dolor mejora y la pérdida de masa ósea disminuye.
  5. Si además de practicar actividad física siguen una dieta mediterránea, no fuman y realizan un consumo moderado de alcohol se produce un aumento de los beneficios.
  6. La actividad física protege contra la discapacidad y mejora la movilidad.
  7. Aumenta la fuerza y masa muscular.
  8. Influye en las actividades de la vida cotidiana.
  9. Mejora el rendimiento físico y disminuye el riesgo de caídas.
  10. Tiene beneficios sobre el metabolismo, la regulación de la presión sanguínea y la prevención del aumento de peso.

La forma en que la actividad física se incorpora al estilo de vida de los adultos mayores es importante. El tipo de actividad física más corriente y conveniente entre los adultos mayores es caminar ya que puede realizarse por la mayoría de nosotros durante todo el año y con un ritmo y duración que puede ser controlado fácilmente.

Algunos de los beneficios que tiene caminar para las personas mayores:
  1. Refuerzo positivo que produce en la persona al crearse un hábito.
  2. Principal opción para aumentar la actividad física en la población sedentaria.
  3. Se puede realizar de manera individual o en grupo favoreciendo el contacto con los demás.

Se puede fomentar la actividad física en la vida diaria en adultos mayores realizando actividades adaptadas que en la juventud les gustaba practicar, utilizando ejemplos prácticos de las posibilidades diarias de aumentar la actividad física (por ejemplo ir a hacer la compra, subir escaleras en lugar de coger el ascensor, sacar al perro a pasear…) y convenciendo de la idea de que la actividad física influye en la conservación de la independencia.

Qué beneficios tiene el ejercicio físico para las personas mayores

Los beneficios obtenidos al realizar actividad física en adultos mayores aplicados a la salud mental son variados.

  1. Disminuye el riesgo de sufrir deterioro cognitivo y con ello padecer alguna demencia.
  2. Tiene relación con la disminución de la ansiedad.
  3. Previene y reduce el estrés.
  4. Sirve de protección frente a la depresión y con el alivio de sus síntomas. Parece que existe relación entre un bajo nivel de actividad física y altos índices de depresión.
  5. Mejora la motivación, autocontrol y autoeficacia.
  6. Aumenta la autoestima y la confianza en uno mismo.
  7. Proporciona mayor satisfacción a nivel personal y bienestar general.

En personas de más avanzada edad, se recomienda una actividad física de intensidad moderada al mismo tiempo que unas expectativas positivas, convicción y compromiso de que la actividad física que van a realizar tiene efectos benéficos.

 

Adulto Mayor, ¿nutrición?

Los términos adulto mayor y nutrición, están bastante ligados, puesto que, a la edad de los abuelos, es necesario cuidar completamente de la alimentación. La correcta alimentación de las personas mayores es una parte fundamental de una vida saludable. El impacto de la malnutrición en este grupo de población supone, tanto si se trata de personas sanas o con patologías establecidas, un mayor riesgo de contraer enfermedades e incluso de mortalidad, la aparición de deterioro cognitivo, anemias, dificultad para controlar muchas enfermedades y una aceleración de las enfermedades degenerativas, que ya de por sí producen malnutrición.

Además, hay que tener en cuenta que el proceso de envejecimiento afecta a la función digestiva, de tal modo que se reduce la absorción intestinal de los nutrientes, pudiendo ocasionar en las personas mayores cuadros de desnutrición, aun cuando éstas requieran una menor cantidad de energía y, como consecuencia, necesiten comer menos.

No obstante, los cambios que se producen en el organismo con la edad exigen aumentar la ingesta de determinados nutrientes para mantener una alimentación equilibrada que cumpla con sus necesidades nutricionales, impuestas por las consecuencias del deterioro asociado al envejecimiento. De hecho, en las personas mayores la alimentación cumple una función preventiva importante.

Para ello, conviene seguir algunas recomendaciones básicas relativas a la nutrición:

  1. La dieta debe ser variada para asegurar que contenga todos los nutrientes necesarios.
  2. Hay que reducir el consumo de grasas saturadas (carne roja y embutidos) y aumentar las grasas con ácidos esenciales omega-3 y omega-6, contenidos en ciertos pescados (salmón, sardinas, etc.)
  3. También hay que incrementar el consumo de grasas vegetales, preferiblemente mediante el consumo de aceite de oliva. Hay muchos alimentos envasados en cuya composición se mencionan los aceites vegetales, pero sin especificar su procedencia, ya que puede tratarse de aceites de coco, palma o palmiste, que tienen un alto contenido en grasas saturadas.
  4. La leche y los derivados lácteos hay que tomarlos desnatados o, en todo caso, semidesnatados.
  5. Es importante aumentar el consumo de frutas, legumbres, verduras y cereales, dado su elevado contenido en nutrientes importantes (vitaminas y minerales) y fibra, esencial para mantener la motilidad intestinal y evitar el estreñimiento.
  6. Es necesario aumentar el consumo de calcio (lácteos) y vitamina D. Esta última es esencial para la correcta absorción del calcio y basta exponer la piel al sol unos 20 minutos diarios (paseos) para obtener la cantidad necesaria.
  7. Se debe limitar el consumo de sal y azúcar (dulces).
  8. Ingerir mucho agua a lo largo del día, preferiblemente fuera de las comidas y en pequeñas cantidades. Además de prevenir el estreñimiento, de esta manera se asegura una correcta hidratación del organismo.

Otras recomendaciones relacionadas con la nutrición de las personas mayores se refieren a cómo se debe comer:

  1. Realizar cinco comidas diarias, teniendo en cuenta que el desayuno es muy importante, pues debe asegurar el aporte energético necesario para empezar el día con un buen rendimiento físico e intelectual. Debe incluir lácteos, cereales y fruta. A media mañana debe hacerse una comida frugal, con un yogur o un zumo y una pieza de fruta o un bocadillo pequeño. La comida y la cena deben estructurarse distribuyendo en ellas los diferentes tipos de alimentos, dejando para la noche los más ligeros, pues evitará problemas a la hora e conciliar el sueño.
  2. Comer despacio y masticar bien los alimentos.
  3. Si se tienen problemas de masticación y/o deglución habrá que recurrir a la elaboración de purés, zumos, cremas, carne picada, y alimentos blandos en general.
  4. Hacer bien la compra, evitando alimentos envasados y precocinados.
  5. Cocinar los alimentos utilizando poca grasa (a la plancha) y no cociendo las verduras excesivamente, con el fin de que conserven la mayor parte de los nutrientes.

Ser un adulto mayor feliz es la aspiración de todos, por eso es importante tener en cuenta estos factores importantes, como lo son la (adulto mayor) alimentación saludable o la actividad física en el adulto mayor.

 

Otros cuidados del adulto mayor

Pensemos en más del adulto mayor y sus necesidades, puesto que hay muchos más ámbitos que deben observarse en los adultos mayores y que es necesario que existan y se cuiden a la perfección.

Es importante que pensemos mucho en la relación entre adulto mayor y familia o bien, en la relación con un ambiente familiar. Dicha importancia radica en que, a la tercera edad, es importante rodearse de seres queridos y cercanos, que le aporten un ambiente de confort, tranquilidad, confianza y seguridad a un adulto mayor.

Además, para mantener al adulto mayor saludable mentalmente, es bueno mantenerlo en constante interacción con otras personas, ya que la mayoría de las personas de la tercera edad tienen amigos cercanos, y los que cuentan con un círculo activo de amigos son más saludables y felices. Pues en esta etapa, los amigos suavizan el impacto del estrés sobre la salud física y mental. Las personas que tienen a quien confiar sus sentimientos y pensamientos y que además hablan con amigos acerca de sus preocupaciones y dolor, manejan mejor los cambios y crisis del envejecimiento, lo que brinda mejor calidad de vida. Aquí podemos nombrar la relación entre adulto mayor y trabajo social, ya que muchas personas se dedican a esta labor de ser animadores, conversadores y acompañantes para los adultos mayores.

 

Adulto mayor con discapacidad

Algo complejo pero que igualmente se debe tratar es el caso del adulto mayor enfermo, del adulto mayor dependiente, del adulto mayor abandonado, etc. Estas situaciones, por más tristes que suenen, existen, y es cruel el hacerles cierto tipo de discriminación a estos abuelitos por estas acciones que le impiden llevar una vida plena.

En cualquiera de estos casos es igual o más necesario que se cumplan los puntos anteriormente hablados (la correcta alimentación, la ejercitación y la interacción social), pero, además, es importante que se mire en detenimiento si la persona es un adulto mayor hospitalizado –o puede tener cierta condición de salud como el adulto mayor hipertenso- o si es un adulto mayor maltratado en cualquier ámbito, pues es muy común que los ancianos en estas condiciones de vida, sean más toscos, fríos y agresivos.

Luego de todo esto, debemos pensar en que, si algunas de estas condiciones se presentan o si, debido a situaciones externos variados, el adulto mayor no es feliz, se debe buscar la manera de animarlo.

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Cómo motivar al adulto mayor

Ahora veremos algunas maneras eficaces de mantener animados, activos y alegres a los adultos mayores.

Adulto mayor viajes

La tercera edad es un buen momento para cuidar de nosotros mismos. Un hecho que, añadido a la labor del cuidador de personas mayores hará más fácil nuestra vida. Y lo que es más importante, más feliz. A continuación, enseñaremos una serie de beneficios que obtendremos al viajar en la tercera edad:

  • Conocer algo nuevo cada día
  • Mejorar la salud física y emocional
  • Socializar con otras personas
  • Romper con la rutina, reducir síntomas nerviosos
  • Ganar agilidad mental, ya que se tendrá que hacer frente a pequeños retos como son el cambio de ciudad, moneda o transporte
  • Aliviar la circulación si se va a zona de costa
  • Respirar aire limpio si se viaja a la naturaleza
  • Mejorar la salud física, ya que se obliga a pasear para ver esos rincones maravillosos que tiene el mundo

Adulto mayor recreación

La realización de actividades recreativas en la vejez brinda, a diferencia de otras etapas de la vida, la oportunidad para retomar, iniciar, completar, profundizar y/o descubrir intereses, necesidades, deseos. Puede convertirse en un nuevo motor y organizador de la vida cotidiana, ayudando a atravesar un envejecimiento sano.

Las estructuras recreativas pueden presentar las condiciones adecuadas para que en el ” aquí y ahora” se abra un lugar para el disfrute, el descanso o el desarrollo de las personas añosas en el tiempo libre.

Si en la vejez es esperable un importante incremento de las pérdidas: en el deterioro de las funciones vitales (audición, visión, movilidad, etc.), pérdida de trabajo, de seres queridos, pero a la vez con un incremento del tiempo libre, la recreación se presenta como un espacio privilegiado donde se pueden elaborar las pérdidas y encontrar nuevos modos de compensaciones.

Adulto mayor juegos

Es bien sabido lo necesarios que son para todas las etapas de la vida, pero en la tercera edad son especialmente recomendables por sus grandes beneficios. Fomentan la sociabilidad, activan la mente, es una gran fuente de entretenimiento y diversión, mejora la positividad y, al mismo tiempo, aumenta la capacidad física. Al pensar en la relación adulto mayor – juego se nos ocurren algunos recomendados:

  1. Juegos de mesa: Los juegos como el dominó, las cartas, el bingo o el parchís estimulan la agilidad mental y favorecen la participación social.
  2. Veo veo: Uno de los miembros del grupo elige un objeto diciendo la letra por la que empieza. Los demás participantes van diciendo posibles objetos hasta que lo identifican. La persona que elige el objeto puede dar pistas e informar sobre el lugar de la sala en el que se encuentra si los compañeros no consiguen adivinarlo.
  3. ¿A qué huele?: Consiste en poner una serie de objetos y sustancias en diferentes recipientes. A la persona que tiene que adivinar se le tapan los ojos deberá averiguar qué objeto es a través del aroma que desprende. El límite sólo lo pone nuestra imaginación, y podemos jugar por ejemplo con café, canela, una flor, etc.
  4. Juego de memoria con cartas: Colocamos todas las cartas de una baraja boca abajo formando 4 filas y 13 columnas. El primer jugador levantará dos cartas al azar. Si coinciden, las guardará y continuará jugando. Si los números son diferentes, tendrá que ponerlas de nuevo boca abajo y el turno pasará al siguiente jugador. El jugador que haya conseguido el mayor número de pares al final del juego ganará la partida.
  5. Simón dice: Simón dice es un juego para jugar con tres o más personas. Uno de los participantes es el llamado “Simón”, es decir, el que dirige la acción. Los otros deben hacer lo que Simón dice. El truco está en la frase mágica que es “Simón dice”. Si Simón dice “Simón dice salta”, los jugadores deben saltar o quedan eliminados. Si Simón dice simplemente “salta”, no deben saltar o quedarán eliminados igualmente.
  6. Poner nombre a la melodía: Montaremos diversas grabaciones de canciones que fueron populares cuando estas personas eran jóvenes. Haremos sonar un trocito de una de las canciones, 10 canciones diferentes en total. Los participantes tendrán que anotar el nombre de la canción y el artista. Daremos las respuestas correctas una por una y el juego lo ganará el participante que haya tenido el mayor número de aciertos.
  7. Palabras encadenadas: Este juego consiste en ir encadenando palabras de tal forma que la última sílaba de una palabra sea el comienzo de la siguiente.
    Por ejemplo: me-sa, sa-le-ro, ro-pa, pa-lo-ma, y así sucesivamente. Esta actividad se puede realizar de forma individual o en grupo, en el que cada persona dice o escribe una palabra.
  8. Un puzle de refranes: El refranero popular es un gran conocido de las personas que están en la tercera edad. Si estamos en grupo podemos poner todos los refranes partidos a la mitad desordenados encima de una mesa. El objetivo del juego es unirlos y formar el refrán correcto.
  9. Realizar puzles: Este juego permite elegir el grado de dificultad que se quiere emplear. Ayuda a mantener el reconocimiento táctil a través de las piezas y favorece la concentración, así como la observación.
  10. Cada oveja con su pareja: Este juego consiste en agrupar todos los elementos de una misma categoría que se presentan mezclados encima de una mesa.
    Los objetos a utilizar pueden ser muy variados, desde legumbres (en este caso se pueden mezclar lentejas, garbanzos y judías para posteriormente separarlas en su categoría correspondiente), botones de diferentes tamaños o colores, las cartas de una baraja, etc.
  11. Adivinar qué es: Para realizar este juego es necesario un grupo de personas. Se esconde un objeto en una bolsa o bajo una tela y la persona debe describirlo mediante el tacto. El resto de los participantes tienen la tarea de adivinar de qué objeto se trata.
  12. Quién es quién: Para realizar este juego es necesario un grupo de personas. Se trata de reconocer quién es sólo por la voz. Uno de los miembros del grupo se tapa los ojos y el resto se pone en círculo. Uno dirá una palabra previamente elegida y la persona que tiene los ojos tapados tendrá que adivinar quién es.
    Si con una palabra no lo consigue la otra persona continuará diciendo otra palabra, y así hasta que lo identifique.

Adulto mayor libros

La lectura tiene increíbles beneficios en las personas, y en los adultos mayores (que es lo que nos compete) es algo especialmente beneficioso. Estas son algunas de las mejores ventajas de leer en los adultos mayores:

  1. La lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales como la empatía.1 Se ha demostrado que leer géneros literarios incrementa la capacidad humana para ponerse en la piel del otro y poder sentir mayor comprensión por los demás. Está probado que las personas que consumen novelas son más empáticas respecto a los lectores de libros especializados o los no lectores.
  2. Ejercitar la mente mediante la lectura favorece la concentración. Leer potencia la capacidad de observación y atención.1 Nos ayuda también a relajarnos y abordar nuestros problemas desde un punto de vista más objetivo y con más tranquilidad.
  3. Gran entretenimiento ya que con la lectura se consigue mantener la mente ocupada y fuera de otras preocupaciones, convirtiéndose en una excelente y fiel compañera. El adulto mayor suele llevar una vida con menos estímulos externos y quehaceres diarios, lo que va produciendo cierta percepción de que las preocupaciones personales son mayores. La lectura aporta estímulos nuevos, al dejar que la persona se introduzca en otras vidas y problemáticas, fomentando la imaginación.
  4. La lectura aporta emociones y estas asientan muchísimo mejor los recuerdos, haciendo que sea un modo fabuloso de mejorar la memoria.1 Leer diariamente además de ejercitar las capacidades cognitivas hará que se disponga de un cúmulo de historias, personajes, expresiones y vocabulario nuevo que además de enriquecer enormemente, hará que mejore notablemente la memoria.
  5. Leyendo se reduce el nivel de cortisol y se crea una gran sensación de bienestar. Una buena historia puede hacerse sanamente adictiva, provocando la liberación de tensiones o haciendo que se relativicen problemas. Al relajarnos podemos además enfrentarnos a nuestros problemas con más tranquilidad y objetividad.
  6. No hay nada mejor para conciliar el sueño por las noches que leer al menos unas páginas. Nos sume en un estado de relax tan absoluto, que nuestros músculos se destensan y el cerebro queda libre de tensiones y estrés. Una calma idónea para conciliar el descanso.

Libros recomendados

  1. ¿Viejo, yo? Manual para vencer el paso de los años: Atendiendo a la máxima de que los ochenta de hoy son los sesenta de ayer, Ramón Sánchez-Ocaña -quien nos enseñó a prevenir antes que curar todo tipo de dolencias- nos brinda valiosas herramientas para ser conscientes de un proceso natural lleno de sabiduría.
  2. Yo de mayor quiero ser joven: Leopoldo Abadía tiene 82 años, pero se siente joven. Afirma que muchas veces se ha preguntado si es posible hacer feliz a los demás cuando ya se han cumplido unos años, si puede tomarse la vida con vitalidad, si puede ser útil o si puede sentirse joven sin hacer el ridículo. Concluye: “Me he dado cuenta de que la juventud es una cuestión de actitud».
  3. Cuidar y ser cuidado: aprender a envejecer: Ayuda a responder a las preguntas importantes, entre otras: ¿cómo nos sentimos cuando envejecemos? ¿qué tiene que ver la educación del carácter con el envejecimiento prematuro? ¿cómo reaccionar cuando notamos los primeros «zarpazos» de la vejez? ¿cómo atender al enfermo dependiente? o ¿cuándo es necesario recurrir a un cuidador?
  4. Jubilación. La psicología de reinventarse: Guía práctica para planificar y disfrutar de tu bien merecida jubilación. La jubilación es un momento de cambio, una invitación a comenzar de nuevo; pero es también un tiempo de dudas en el que cada decisión es importante. Este libro, lleno de consejos y recomendaciones prácticas, da respuesta a todas tus dudas.
  5. Cuando el nido se queda vacío: la convivencia conyugal entre jubilados: Los autores señalan diversas posibilidades para aprovechar ese plus de horas diarias como la conveniencia de ponerse al día en el uso de las nuevas tecnologías, la participación en actividades de voluntariado, prestar una mayor atención a los nietos, ayudar a sus hijos en posibles gestiones, estar pendientes de las amistades, etc.

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