Mantenga activo a su ser querido.

El ejercicio puede ayudar a proteger a las personas mayores de las enfermedades, incluso puede resultar en grandes beneficios de salud para aquellos que han sido sedentarios durante muchos años. La actividad física constante ayuda considerablemente a mantener al adulto mayor ocupado en cosas saludables y con excelente estado de ánimo.

Las personas mayores deben realizar 30 minutos de actividad de intensidad moderada con la mayor frecuencia posible.

Aquellos que realizan actividades más intensas donde el ritmo cardíaco es significativamente elevado y la respiración es más pesada, deben hacer ejercicio por lo menos 20 minutos al día, tres días a la semana. Los ejercicios de fortalecimiento de peso (utilizando pesas, bandas de resistencia o peso corporal) se deben realizar dos o tres veces por semana en días no consecutivos. También es necesario realizar ejercicios de flexibilidad durante al menos 10 minutos todos los días y siempre antes de realizar ejercicios de fortalecimiento.

Es natural que algunos adultos mayores no puedan hacer ejercicio de forma independiente, o con tal intensidad, en ese caso, ellos pueden beneficiarse de actividad física parcial y moderada con el apoyo y supervisión de profesionales.

Dialogue con el adulto mayor

Apoyar a los seres queridos mayores se debe asumir como un privilegio y no una obligación

Disfrute de conversaciones placenteras con el adulto mayor. Hablar creará 3 efectos positivos: los ancianos se sentirán respetables y dignos, se sentirán más conectados y entrarán en el viaje de la nostalgia y esas conversaciones familiares profundizarán el vínculo familiar.

Antes de tomar cualquier decisión relacionada con el cuidado del adulto mayor, considere la opinión de ellos. Por ejemplo, para escoger un hogar geriátrico para ellos, es indispensable visitar los posibles lugares con el adulto mayor para valorar su opinión y así escoger el lugar considerando sus expectativas y satisfacción.

Cambios en el estilo de vida

Probablemente las familias y el adulto mayor tienen diferentes estilos de vida. Los ciclos de sueño, las preferencias de alimentos, el nivel de ruido, los calendarios sociales, los intereses y las actividades pueden necesitar ajustes para garantizar una transición feliz. Si las necesidades de cuidado se vuelven pesadas, trate de disponer de un tiempo libre para las tareas de cuidado («respiro») y/o visite un hogar geriátrico con profesionales de la salud capacitados para brindar bienestar al adulto mayor.

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