Alzheimer

En esta sección de nuestra página web nos dedicaremos a hablar acerca del Alzheimer, que es una de nuestras especialidades a tratar. Los adultos mayores que padecen de esta enfermedad mental deben tener un entorno óptimo, cálido y familiar para su aún posible desarrollo mientras se trata la enfermedad.  

Alzheimer, ¿qué es? 

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad cerebral que ocasiona problemas relacionados con la memoria, el pensamiento y el comportamiento. No es una parte normal del envejecimiento. El Alzheimer empeora con el tiempo. 

Aunque los síntomas pueden variar mucho, el primer problema que muchas personas notan es el olvido lo suficientemente grave como para afectar su capacidad para funcionar en el hogar o en el trabajo, o para disfrutar de pasatiempos permanentes. 

La enfermedad puede causar que una persona se confunda, se pierda en lugares conocidos, extravíe las cosas o tenga problemas con el lenguaje. Puede ser fácil de explicar el comportamiento inusual como parte del envejecimiento normal, especialmente cuando alguien parece físicamente saludable. Cualquier preocupación acerca de la pérdida de memoria debe conversarlo con un médico. 

Alzheimer, ¿cuándo se descubrió? 

La primera vez que un doctor analizó esta patología fue hace más de un siglo; en 1906, El doctor alemán Alois Alzheimer describió una nueva enfermedad que producía pérdida de memoria, desorientación, alucinaciones y finalmente muerte. La enfermedad se diagnosticó por primera vez en una mujer de 51 años, llamada Augusta D. La paciente falleció por una infección debida a las heridas que le habían aparecido por estar inmóvil durante mucho tiempo en la cama y por una infección pulmonar. 

 

 

Azheimer, ¿cómo afecta al cerebro? 

Para saber (al Alzheimer) qué lo produce, es necesario conocer cómo afecta al cerebro. 

Los cambios que se producen en el cerebro comienzan a nivel microscópico mucho antes de los primeros síntomas de pérdida de memoria. Esto se refiere como el periodo preclínico del Alzheimer. 

Lo que va mal en el cerebro 

El cerebro tiene 100 mil millones de células nerviosas (neuronas). Cada célula nerviosa se conecta con muchas otras para formar redes de comunicación. Además de las células nerviosas, el cerebro incluye células especializadas para apoyar y nutrir a otras células. 

Los grupos de células nerviosas tienen trabajos especiales. Algunos participan en el pensamiento, el aprendizaje y la memoria. Otros nos ayudan a ver, oír y oler. Otros ordenan a nuestros músculos cuándo moverse. 

Las células del cerebro funcionan como pequeñas fábricas. Ellas reciben suministros, generan energía, construyen equipos y se deshacen de los residuos. Las células también procesan y almacenan información y se comunican con otras células. Mantener todo funcionando requiere coordinación, así como grandes cantidades de combustible y oxígeno. 

Los científicos creen que la enfermedad de Alzheimer impide que algunas partes de la fábrica de una célula funcionen bien. No están seguros dónde empiezan los problemas. Pero, al igual que una verdadera fábrica, los atascos y las averías en un sistema causan problemas en otras áreas. A medida que se extiende el daño, las células pierden su capacidad de hacer sus trabajos y, eventualmente, mueren. 

El rol de las placas y el los enredos 

El cerebro de las personas con el Alzheimer tiene una gran cantidad de placas y enredos. Las placas son depósitos de un fragmento de proteína llamado beta amiloide que se acumula en los espacios ubicados entre las células nerviosas. Los enredos son fibras retorcidas de otra proteína llamada tau que se acumula dentro de las células. 

Aunque los estudios de autopsias muestran que la mayoría de las personas desarrollan algunas placas y enredos a medida que envejecen, las personas con Alzheimer tienden a desarrollar muchos más. Para personas que padecen del Alzheimer, las placas y los enredos tienden a desarrollarse en un patrón predecible, a partir de las áreas importantes para la memoria, antes de extenderse a otras regiones. 

Los científicos no saben exactamente qué rol cumplen las placas y los enredos en la enfermedad de Alzheimer. La mayoría de los expertos cree que desactivan o bloquean la comunicación entre las células nerviosas e interrumpen los procesos que las células necesitan para sobrevivir. La destrucción y la muerte de las células nerviosas provocan fallas en la memoria, cambios en la personalidad, problemas para llevar a cabo las actividades diarias y otros síntomas de la enfermedad de Alzheimer.

El Alzheimer adulto mayor 

Ahora que conocemos más acerca de la enfermedad llamada Alzheimer, podemos hondar en el ámbito de la tercera edad, en la cual es más común que se presente esta patología mental. 

Alzheimer, ¿causas? 

Aunque los científicos saben que la enfermedad de Alzheimer implica una falla de las células nerviosas, la razón por la cual esto ocurre es aún desconocida. Sin embargo, han identificado ciertos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. 

Edad 

El principal factor de riesgo conocido para la enfermedad de Alzheimer es la edad. La mayoría de las personas con la enfermedad tiene 65 años o más. Una de cada diez personas de este grupo de edad tiene la enfermedad de Alzheimer. Casi un tercio de las personas de 85 años o más tiene la enfermedad de Alzheimer. 

Antecedentes familiares 

Otro factor de riesgo son los antecedentes familiares. Las investigaciones han demostrado que las personas cuyo padre, madre, hermano o hermana padecen del Alzheimer son más propensas a desarrollar la enfermedad que aquellas sin un familiar cercano con la enfermedad de Alzheimer. El riesgo aumenta si más de un miembro de la familia padece la enfermedad. 

Genética 

Dos categorías de genes influyen en el hecho de que una persona desarrolle una enfermedad: los genes de riesgo y los genes determinantes. Los genes de riesgo aumentan la probabilidad de desarrollar una enfermedad, pero no garantizan que ocurrirá. Los genes determinantes provocan directamente una enfermedad, lo que asegura que quien herede uno desarrollará un trastorno. 

Los investigadores han descubierto varios genes que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. APOE-e4 es el primer gen de riesgo identificado y sigue siendo el de mayor impacto. Otras formas comunes del gen APOE son APOE-e2 y APOE-e3. Todos heredamos una copia de algún tipo de APOE de cada padre. Quienes heredan una copia del APOE-e4 poseen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer; quienes heredan dos copias tienen un riesgo aún mayor, pero no es seguro que la desarrollen. 

Los genes determinantes raros causan la enfermedad de Alzheimer en unos pocos cientos de familias dispersadas alrededor del mundo. Se estima que estos genes representan menos del 1 por ciento de los casos. Las personas con estos genes normalmente desarrollan síntomas a los 40 o 50 años. 

Otros factores de riesgo 

La edad, los antecedentes familiares y la genética son factores de riesgo que no podemos cambiar. Sin embargo, las investigaciones están comenzando a revelar pistas sobre otros factores de riesgo en los que podemos ser capaces de influir. Al parecer, existe un fuerte vínculo entre una lesión grave en la cabeza y un riesgo futuro de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Es importante que se proteja la cabeza abrochándose el cinturón de seguridad, usando un casco cuando participe en deportes y modificar su casa para evitar caídas. 

Una prometedora línea de investigación sugiere que las estrategias para un envejecimiento saludable general pueden ayudar a mantener el cerebro sano e incluso pueden reducir el riesgo de desarrollar el Alzheimer. Estas medidas incluyen seguir una dieta saludable, mantenerse activo socialmente, evitar el tabaco y el exceso de alcohol y hacer ejercicio tanto para el cuerpo como para la mente. Algunas de las pruebas más sólidas vinculan la salud del cerebro con la salud del corazón. El riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer o demencia vascular parece aumentar por muchas afecciones que dañan el corazón y los vasos sanguíneos. Estas incluyen enfermedades del corazón, diabetes, derrame cerebral, presión arterial alta y colesterol alto. Trabaje con su médico para controlar su salud cardiaca y tratar cualquier problema que surja. 

Los estudios sobre tejido cerebral donado proporcionan evidencia adicional acerca de la conexión del corazón con la cabeza. Estos estudios sugieren que las placas y enredos tienden más a causar síntomas de Alzheimer si también están presentes golpes o daños en los vasos sanguíneos del cerebro. 

 

Alzheimer, ¿síntomas? 

En el Alzheimer existen tres etapas diferentes de desarrollo de la enfermedad. A continuación, las conoceremos más a fondo. 

Típicamente, la enfermedad de Alzheimer progresa lentamente en tres etapas: temprana (leve), moderada (intermedia) y avanzada (severa). 

La enfermedad de Alzheimer se agrava con el tiempo, pero el curso de la enfermedad en cada persona es diferente. Después del diagnóstico, quienes padecen de la enfermedad de Alzheimer viven un promedio de cuatro a ocho años. Sin embargo, algunos pacientes pueden vivir hasta 20 años. 

Las siguientes etapas proveen un guía general de cómo las habilidades cambian en cuanto los síntomas empiezan aparecer. Las etapas coinciden en parte, lo cual dificulta colocar a la persona con el Alzheimer en una etapa específica. 

Etapa temprana (leve) 

En la etapa temprana es posible que la persona con la enfermedad de Alzheimer funcione independientemente. Tal vez aún pueda conducir un auto, trabajar e involucrarse en actividades sociales. A pesar de esto, la persona puede sentir que está experimentando lagunas en la memoria, como olvidar palabras conocidas o la colocación de objetos comunes de la vida cotidiana. 

La familia, los amigos, o los colegas empiezan noten dificultades. Durante una entrevista médica detallada, el médico puede detectar problemas con la memoria o la concentración. Dificultades comunes incluyen: 

  • Problemas para acordarse de la palabra o nombre correcto. 
  • Problemas para recordar el nombre de una persona luego de haber sido presentada. 
  • Mayores desafíos en realizar tareas en entornos sociales. 
  • Olvidar textos que acaba de leer. 
  • Perder o poner fuera de lugar objetos comunes. 
  • Mayor dificultad para planear y organizar. 

Etapa moderada (intermedia)  

La etapa moderada del Alzheimer típicamente es la más larga y puede durar varios años. A medida que la enfermedad progresa, los que padecen del Alzheimer requieren un nivel de cuidado más alto. 

Usted puede notar que la persona confunde las palabras, tiene dificultades para abotonarse una camisa, se siente frustrada o enojada, o actúa de manera desconcertante, como, por ejemplo, negarse a bañarse. Daño a las células del cerebro dificultan la expresión de pensamientos y cumplir con tareas rutinas. 

Los síntomas que comenzaron a manifestarse en la etapa temprana, ahora se vuelven más notorios y pueden incluir: 

  • Pérdida de la memoria de su propia historia personal. 
  • Comenzar a tener un carácter alterado o introvertido, especialmente en situaciones desafiantes a nivel social o mental. 
  • Perder la capacidad de recordar su propia dirección o número de teléfono, la escuela secundaria o la universidad a la que asistieron. 
  • Confundirse sobre dónde están o qué día es. 
  • Necesitar ayuda para elegir prendas de vestir adecuadas a la estación. 
  • Tener problemas cada vez más frecuentes para controlar la orina o la deposición. 
  • Experimentar cambios importantes en los patrones del sueño (dormir durante el día y permanecer inquieto durante la noche). 
  • Estar en riesgo de desorientarse o extraviarse. 
  • Experimentar cambios importantes en la personalidad y el comportamiento, que incluyen desconfianza y delirio (por ejemplo, creer que el cuidador es un impostor) o comportamientos compulsivos y repetitivos, como apretones de manos o cortar papel en tiras. 

Etapa avanzada (severa) 

En la etapa final de la enfermedad, las personas pierden la capacidad de responder al entorno, sostener una conversación y, finalmente, controlar el movimiento. Las personas aún pueden decir palabras o frases, pero comunicar el dolor se vuelve más difícil. De manera que la memoria y las destrezas cognitivas continúan a disminuir, es posible que se presenten cambios significativos en la personalidad y que las personas necesiten un nivel considerable de ayuda con las actividades cotidianas.  

En esta etapa, la persona puede: 

  • Requiere ayuda las 24 horas del día con actividades y para el cuidado personal cotidiano. 
  • Perder la conciencia de experiencias recientes, así como de su entorno. 
  • Cambios en las habilidades físicas, incluyendo la habilidad de caminar, sentarse y el tragado. 
  • Mayor dificultad para comunicarse. 
  • Ser crecientemente vulnerable a infecciones, especialmente la neumonía.
     

“#SabiasQue seis de cada 10 personas con la enfermedad de Alzheimer deambulan y se pierden. Las personas pueden deambular o confundirse acerca de su ubicación en cualquier etapa de la enfermedad. Si no se les encuentra dentro de las 24 horas, hasta la mitad de los que se pierden, se exponen a sufrir una lesión grave o la muerte”. 

 

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